día 4

Como Teresa: "orar, luchar y confiar"

Palabras clave: Santidad = Felicidad, oración, lucha, confianza, crecer.

   

 

 

EQUIPO

 

En este día trataremos las tres actitudes que comprenden el núcleo del caminito de la infancia espiritual. Les mostraremos a los jóvenes en qué consiste realmente la oración y qué tipos de oración pueden tener a su alcance. La lucha será presentada como una actitud que resume otras como el esfuerzo, la perseverancia o la responsabilidad, que no están muy valoradas hoy en día pero que son esenciales para que una persona crezca y madure. En cuanto a la confianza, debemos cuidar que no se entienda como un escudo protector que tienen los cristianos antes los males, sino como la seguridad de que Dios siempre está presente en nuestras vidas, en los momentos de felicidad y en aquellos de mayor oscuridad.

Palabras clave: Santidad = Felicidad, oración, lucha, confianza, crecer.

El equipo básico que aquí se desarrolla consta de tres partes:

Partir de la vida.

Iluminación de la fe.

Compromiso o expresión de la fe.

Bien es cierto que, aunque estas tres partes están claramente diferenciadas y expuestas en dicho orden, en el equipo base de este día 4 se entremezclan entre sí en ciertos momentos, por la idiosincrasia propia del tema: "orar, luchar y confiar", que también iremos viendo en ese mismo orden.

Igualmente, este equipo básico se completará con el cajón de recursos, consistente en un conjunto de materiales que nos permiten modificar, ampliar o incluso sustituir al equipo básico, dándole así un estilo más adecuado al grupo de jóvenes que tenemos. Tanto con el grupo básico como con el cajón de recursos, los jóvenes recibirán el mismo mensaje, variando sólo la metodología. Algunos de los materiales del cajón de recursos ayudarán a que el grupo tenga un mayor nivel de profundización, mientras que otros servirán a ciertos grupos de jóvenes que estén en un nivel inicial del proceso y requieran de materiales más sencillos.

1. Partir de la vida.

En este primer apartado del grupo básico veremos también el primero de los puntos del caminito de la infancia espiritual: la ORACIÓN; es por ello que comenzaremos el grupo rezando. En este punto les mostraremos a los jóvenes las distintas formas de hacer oración o de dirigirnos al Padre, de comunicarnos con Él, de entrar en un diálogo profundo, de unirnos a Él mediante una relación íntima y personal. A continuación, cada palabra señalada en negrita es una forma de hacer oración que vamos a poner en práctica en el grupo.

Tendremos una pequeña oración comunitaria, donde lo importante es que los jóvenes participen activamente, hablen, compartan…, pues así todos rezan con un mismo espíritu y comparten su sentir, su forma de vivir la fe. Es siempre bueno y deseable que el responsable del grupo comparta su experiencia personal, que puede servir de ejemplo y siempre animará a los jóvenes a participar.

- Empezaremos con la siguiente canción (religiosa), que el responsable ha debido llevar al campamento para poder ser escuchada: "En el silencio". En caso de no disponer de la canción o de los medios necesarios para reproducirla, simplemente se leerá la letra:

En el silencio, cuando no hay ruidos,

sólo se oye el corazón.

Ya estoy dispuesto a hablar Contigo;

sé que Tú escucharás mi voz.

- Se dejan unos minutos de silencio, para que los jóvenes ofrezcan el grupo o pidan por algo/alguien que tengan en mente, pidan perdón por ciertas actitudes que deben cambiar para ser más santos o den gracias a Dios por algo/alguien. De esta forma, partimos propiamente de la cotidianeidad de la vida de cada uno, de las cosas que ocupan nuestra mente, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías…

- A continuación, se compartirá la siguiente lectura de la Biblia:

El fariseo y el publicano (Lc. 18, 9-14).

Dijo también a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás, esta parábola: <<Dos hombres subieron al templo a orar; uno fariseo, otro publicano. El fariseo, de pie, oraba en su interior de esta manera: "¡Oh, Dios! Te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, injustos, adúlteros, ni tampoco como este publicano. Ayuno dos veces por semana, doy el diezmo de todas mis ganancias". En cambio, el publicano, manteniéndose a distancia, no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh, Dios! ¡Ten compasión de mí, que soy pecador!" Os digo que éste bajó a su casa justificado y aquél no. Porque todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado.>>

- En este punto, y con la lectura anterior como referencia, se invita a los jóvenes a que compartan en voz alta su forma de orar; es decir, deben explicar cómo es su oración, cómo la entienden, cómo la viven, cuándo rezan, con qué frecuencia, de qué manera, en qué lugar/es, qué sentimientos les provoca… De esta manera partimos nuevamente de la vida de cada uno, de su realidad, pudiendo enriquecerse con otras realidades distintas a las suyas, por el simple hecho de compartirlas.

- Y tras el compartir, terminamos la oración con otra lectura bíblica, en la que Jesús nos enseña cómo debemos rezar:

La oración en secreto (Mt. 6, 5-6). La verdadera oración: El padre nuestro (Mt. 6, 7-13).

<<Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no charléis mucho como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: "Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu Nombre; venga tu Reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal.">>

 

 

 

2. Iluminación de la fe.

En este segundo apartado del grupo básico veremos también el segundo de los puntos del caminito de la infancia espiritual: la LUCHA. En este punto el responsable debe explicar con sus propias palabras la idea que pretende este grupo: Partimos de Dios (con la oración), continuamos con nuestra acción (con la lucha), y terminamos de nuevo en Dios (con la confianza). Es decir, nos ponemos en manos de Dios, ofreciendo todas nuestras acciones, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, porque Cristo es la fuente que nos da la fuerza; y después nosotros ponemos todo nuestro empeño, toda nuestra ilusión, todo nuestro esfuerzo en el día a día, en cada situación, en cada trabajo que realizamos, en cada actitud que queremos cambiar y mejorar para crecer como personas, pero confiando siempre en que es Dios el que sabe lo que es bueno para nosotros, el que nos conoce y de quien nos fiamos (aunque a veces no todo sea como nosotros queremos…).

Una frase que puede dar mucha claridad a todas estas ideas, y que tan relacionada está con el caminito de la infancia espiritual propuesto por Santa Teresita de Lisieux, es: "Lucha como si todo dependiese de ti, sabiendo que en realidad todo depende de Dios".

Con esta explicación por parte del responsable que nos servirá de enlace, entramos propiamente en la segunda parte del grupo. Para incidir simultáneamente en la lucha (segundo punto del caminito) y en la iluminación por la fe (segundo apartado del equipo básico), desarrollaremos la siguiente dinámica, en la que trataremos de relacionar la lucha personal que cada uno debe llevar a cabo en las distintas situaciones que se planteen en su vida con el estilo de vida que llevaron personas de profunda fe y vida interior (Santa Teresita de Lisieux y Diego Ernesto Wilson Plata), a través de frases que dijeron a lo largo de sus vidas.

Es importante en este momento, que el responsable del grupo valore si la dinámica que vamos a desarrollar a continuación en el grupo básico se adecua en grado de profundidad y/o complejidad a las características propias de los miembros de su grupo. Si se considerase que esta dinámica excede las necesidades actuales de nuestros jóvenes, se propone otra dinámica alternativa en el cajón de recursos, mucho más lúdica e ilustrativa, pero con el mismo mensaje de fondo. Es muy recomendable, por tanto, que el responsable lea las dos dinámicas antes de decidirse.

Dinámica: Frases rotas.

- El responsable del grupo tendrá preparado el material necesario, que consiste simplemente en una serie de tiras de papel independientes, cada una de ellas con una frase de Santa Teresita o del Padre Ernesto, y que a su vez serán cortadas por la mitad (según indican los puntos suspensivos).

- La primera parte de la dinámica consiste en colocar todas las primeras mitades de las frases en un lugar y todas las respectivas segundas mitades en otro lugar cercano, de forma que todo quede a la vista de los miembros del grupo. Estos, de forma ordenada, tendrán que emparejar los trozos sueltos, de manera que las frases formadas tengan sentido y sean las correctas.

- A continuación se repartirán las frases completas entre los miembros del grupo, una para cada uno (el responsable puede hacer una selección previa de cuáles y cuántas frases se van a recortar y a exponer, en función del número de componentes de su grupo).

- Por último, cada joven debe leer en voz alta la frase que le ha tocado, tratar de explicar lo que quiere decir y relacionarla con su vida de la siguiente manera: Debe pensar una situación concreta que ya haya vivido o que crea que pueda presentarse en algún momento de su vida, relacionada con la fe y su ser cristiano o no, y decir cómo debería ser la actitud de un buen cristiano, es decir, cuál debería ser la respuesta ante esa situación concreta a la luz de la frase que le ha tocado. Aclarar en este punto que el responsable debe guiar y orientar a los jóvenes, facilitando, a modo de ejemplo, situaciones concretas en las que se desenvuelvan normalmente sus jóvenes (familia/casa, instituto/estudios, grupo de amigos, parroquia…).

FRASES:

"Para mí, la oración es un impulso del corazón, una simple mirada dirigida al cielo, un grito de agradecimiento y de amor,…

…tanto en medio del sufrimiento como en medio de la alegría." (Santa Teresita de Liseux)


"No poseo el valor para buscar plegarias hermosas en los libros; al no saber cuáles escoger, reacciono como los niños;…

…le digo sencillamente al buen Dios lo que necesito, y Él siempre me comprende." (Santa Teresita de Liseux)


"Mi caminito es el camino de una infancia espiritual,…

…el camino de la confianza y de la entrega absoluta." (Santa Teresita de Liseux)


"Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús,…

…porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Para alcanzar la verdadera gloria no es necesario hacer obras deslumbrantes,…

…sino esconderse, de manera que la mano izquierda no sepa lo que hace la derecha." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Sentía que vale más hablar con Dios…

…que hablar de Dios." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Todo es…

…gracia." (Santa Teresita de Liseux)

 

"En el fondo de mi corazón yo tenía la plena seguridad…

…de que nuestros deseos serían escuchados." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Comprendí bien que la alegría no se halla en las cosas que nos rodean, sino en lo más íntimo de nuestra alma;…

…se la puede poseer lo mismo en una prisión que en un palacio." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Me abandoné con entera confianza. Había hecho todo lo que dependía de mí, todo, hasta hablarle al Santo Padre;…

…por lo que ya no sabía qué más tenía que hacer." (Santa Teresita de Liseux)

 

"Teresita descubre que los niños no agradan a sus padres por las obras que hacen, pues son incapaces de hacer algo,…

…sino por sus sonrisas y sus pruebas de cariño infantiles." (Padre Diego Ernesto parafraseando a Santa Teresita de Liseux)

 

"Dios no quiere nuestros grandes sacrificios exteriores,…

…sino simplemente un sacrificio de alabanza." (Padre Diego Ernesto)

 

"Ésta es la santidad: un regalo que hace Dios a los "pequeños", a los que quieren permanecer "pequeñitos"…

…¿Y qué significa ser "pequeño" o "niño"?: ¡Ser humilde, sencillo, confiado, cariñoso!" (Padre Diego Ernesto)

 

"El niño es consciente de su impotencia y no se extraña de sus pequeñas caídas. Pero para no caer tanto,…

…intenta ir cogido siempre de la mano del padre o de la madre, y le gusta ir así y recibirlo todo de ellos." (Padre Diego Ernesto)

 

"Además, si me veo pequeño, esto es, imperfecto y no me impaciento por ello, sino que confío en la bondad de mi Padre Dios,…

…seguro que Él me dará todos los bienes si se los pido y aunque no se los pida." (Padre Diego Ernesto)

 

"Yo voy a intentar poner de mi parte todo lo que pueda para ser bueno;…

…voy a intentar caminar, como lo intenta el niño también." (Padre Diego Ernesto)

 

"Pero al ser consciente de mi nada y debilidad no me extraño, ni me desanimo, ni me entristezco por mis caídas,…

…sino que me sirvo de ellas para confiar sólo en Ti, Dios mío, y en tu misericordia para conmigo." (Padre Diego Ernesto)

 

"Intentar luchar todos los días, a todas las horas, contra todos los vicios y defectos, para conseguir todas las virtudes, como ya repetimos:…

…como si todo dependiera de nosotros, pero sabiendo en lo más profundo del corazón, que en lo esencial, depende de la gracia de Dios." (Padre Diego Ernesto)

 

"A mí me toca solamente luchar, sembrar, regar;…

…pero el fruto lo dejo en tus manos, Señor." (Padre Diego Ernesto)

Como conclusión de la dinámica, debe quedar bien claro a nuestros jóvenes que la respuesta cristiana a muchas de las situaciones reales que vivimos suponen esfuerzo, perseverancia, responsabilidad, lucha, cambio de actitud, en definitiva: crecimiento como persona = crecimiento en santidad = felicidad.

Tras el comentario-conclusión de la dinámica por parte del responsable, leeremos el siguiente cuento para enlazar con la tercera y última parte del grupo, relacionada con el tercero de los puntos del caminito: la CONFIANZA.

Cuento: Huellas en la arena.

Una noche un hombre soñó que paseaba por la playa con nuestro Señor.

En el cielo aparecieron escenas de su vida con dos series de huellas en la arena: una de él y la otra del Señor. Al aparecer la última escena delante de él, tornó su mirada hacia atrás y notó que muchas veces en el camino de su vida sólo había una serie de huellas en sus momentos más tristes y oscuros. Esto le molestó tanto que preguntó:

"Señor, me dijiste que una vez que decidiera seguirte, caminarías conmigo toda la distancia, pero he notado que en los momentos más difíciles de mi vida sólo hay una serie de huellas. No comprendo por qué, cuando más te necesitaba, Tú me dejaste solo."

El Señor, mirándolo con ternura, le respondió:

"Hijo mío, te amo y nunca te he abandonado. En tus momentos de prueba y sufrimiento, cuando tú sólo ves una serie de huellas, son las mías, porque Yo te llevaba en mis brazos."

3. Compromiso o expresión de la fe.

Tal y como acabamos de comentar, en este tercer apartado del grupo básico veremos también el tercero de los puntos del caminito de la infancia espiritual: la CONFIANZA. La lectura del cuento que hemos leído debe servir al responsable como punto de inicio de esta última parte del equipo. Tras dejar unos minutos para que los jóvenes traten de explicar el significado del cuento y de relacionarlo con el tema, el responsable aclarará esta relación con la confianza en Dios; una confianza que no garantiza nuestros deseos, que no nos evita los males del mundo, inherentes a la vida y que cada uno tiene que vivir. Más bien se trata de una confianza en que Dios no nos abandona nunca, en tener la seguridad plena de que Él está con nosotros en cada momento de nuestras vidas, en cada cosa que hacemos, en cada alegría que vivimos, en cada tristeza que lloramos… Pero nunca nos deja solos, aunque las cosas no sean como nosotros desearíamos que fueran.

Esta última parte del grupo consiste en un compromiso que los jóvenes tendrán que ponerse relacionado con el tema tratado en el equipo. Pero lo harán a lo largo del cuarto día de campamento, en el momento que cada uno de ellos elija para pararse, buscar un pequeño hueco en el día y hacer un "ratito" de oración personal. Y a la luz del Espíritu, desde la oración y el encuentro personal con Dios, decidan libremente comprometerse con Él y con la construcción del reino, porque nosotros somos "las manos de Dios".

Los jóvenes deben entender que el compromiso es la respuesta inmediata que surge de forma natural tras el encuentro con el Dios del Amor, que siempre nos acompaña, que nos quiere tal cual somos, hagamos lo que hagamos, y que busca sólo nuestra felicidad. Ser santos no es más que cumplir la voluntad del Padre en nuestras vidas, en el día a día, acudiendo a Él que nos da la fuerza (oración), poniendo todo nuestro empeño y esfuerzo en cada situación que se nos presente (lucha) y sabiendo que en todo ello está siempre presente Dios a nuestro lado (confianza).

Por tanto, antes de acabar el equipo, se les propone que busquen en ese mismo día un hueco para hacer oración personal, preferiblemente ante el Sagrario, o si no, pueden hacerlo en contacto con la Naturaleza, como oración contemplativa. Y se les pide que lleven consigo un bolígrafo y un papel, para poner por escrito el compromiso que ellos mismos decidan adquirir y todos aquellos pensamientos y sentimientos que les broten del corazón. (Cada palabra señalada en negrita es otra forma de hacer oración que añadir a las que pusimos en práctica en la primera parte del equipo).

En ese rato de oración los jóvenes deben reflexionar acerca de sus luchas diarias, sobre aquellas cosas que sepan que deben cambiar para ser mejores personas, mejores cristianos. Deben escribir un compromiso que les ayude a crecer en santidad y ponerlo en manos de Dios, confiando en que Él nos ayudará si nosotros solos no podemos.

Sería bueno y muy recomendable que, al comienzo del equipo del siguiente día, compartieran de manera voluntaria los compromisos que se han puesto y la experiencia personal de oración que tuvieron tras el equipo.

Para finalizar el equipo, ofrecemos a María todo lo compartido, pidiéndole que nos acerque a su Hijo y tratando de imitar su vida: modelo de santidad, de oración, de lucha y de confianza. El responsable debe nombrar momentos de la vida de María donde se refleja todo esto: la Anunciación (oración y confianza), la visitación a su prima Isabel (lucha), cada acontecimiento de la vida de Jesús, y que quizá no comprendía (María guardaba todas estas cosas en su corazón), María al pie de la cruz… Y terminamos, pues, rezando juntos un Ave María.

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