día 1

Como Juan: "acoger a María"

Palabras clave: Santidad = Felicidad, María, ejemplo, fidelidad a la voluntad de Dios, madre.

 

EQUIPO

 

Día 1: Como Juan: acoger a María

En este primer día de campamento se tratará de que los juveniles conozcan la importancia que tiene María como modelo de actitudes cristianas y, por tanto, de santidad. Acoger a María, como Juan, es acoger al hijo.

Palabras clave: Santidad= Felicidad, María, ejemplo, fidelidad a la voluntad de Dios, madre.

 

1.      Partir de la vida

Para comenzar el grupo tenemos distintas posibilidades:

-         Podemos empezar rezando un “Dios te salve María…” y ofreciendo el grupo por el campamento, ya que es el primero que vamos a tener.

-        Con una canción a María que se sepan los juveniles para que puedan cantarla (si el responsable sabe tocar la guitarra, ¡estupendo!) (ver Anexo 1)

-         Con el rezo del Ángelus (ver Anexo 2). Se puede repartir el Ángelus entre los miembros del grupo y así se hace entre todos.

Para empezar el grupo vamos a ver distintas imágenes (ver Anexo 3). Entre todos a ver si reconocemos qué personaje bíblico muy importante para la vida del Cristiano aparece en ellas. Una vez reconocido el personaje, vamos a identificar distintos momentos de la vida de María (María se entera de la noticia, los preparativos, no tienen sitio en la posada, visita a su prima, las bodas de Caná) y vamos a imaginarnos y compartir en el grupo cómo sería la actitud de esta persona en cada uno de ellos. Insistir en el aspecto de la humanidad de María, cómo al igual que cualquier madre, se sorprendió ante la noticia del nacimiento de su Hijo, se alegró, lo preparó todo, visita a su prima que también se encuentra en estado, se preocupa porque no tiene sitio donde dar a luz, acompaña a su hijo… El último dibujo ha de ser el del lema del día, para poder enganchar con la lectura.

 

2.      Iluminación de la Fe

Lectura:

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre, y la hermana de su madre, María mujer de Cleofás, y María Magdalena. Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.

Breve explicación:

En la lectura, aceptar y acoger a María es aceptar a su Hijo. Lejos de imaginarnos a María con coronas, mantos, buenas vestimentas, en este momento en que su hijo está clavado en la cruz, seguramente estaría triste, llorosa, como una madre que ha perdido a su hijo, que sufre y lo pasa mal. Jesús muere en la cruz, pero nos deja a su madre. María se queda junto a los discípulos, y aunque con la pena de haber perdido a un hijo, sigue al pie del cañón y es una de las primeras en visitar el sepulcro y darse cuenta de que Jesús ha resucitado. María es humana, fue una mujer de su tiempo, una mujer como cualquier de nosotros, una mujer normal que quiso cumplir la voluntad de Dios y, que como humana, está cerca de nosotros, nos comprende en todo momento y quiere acercarnos más a Dios y ayudarnos a ser más felices. María es el mejor ejemplo; ella nos demuestra que se puede ser fiel a Dios y ser felices construyendo su Reino. Jesús deja el encargo a Juan para que se ocupe de ella, no la deje sola y nos la muestra como madre de todos los hombres. Como dice el Padre Diego Ernesto en el ideario, es madre de Jesús y también madre nuestra. Jesús es la cabeza y nosotros los miembros.

Dinámica

Pues bien, Jesús nos deja a su Madre para que podamos disfrutar de ella, especialmente de su forma de ser, y María se encuentra presente a través de sus actitudes en este Campamento. Las lecturas de la Biblia en las que aparece María nos van a ayudar a tenerla presente entre nosotros. Cada una de las que personas que participa en el campamento aporta a él una actitud de María. Para ello, vamos a ver distintas actitudes de la Virgen en varios momentos que se nos cuentan en la Biblia.

-         La anunciación (Lc 1, 26-38) (María acepta la voluntad de Dios)

-         Visita a su prima Isabel (Lc 1, 39-45) (María, mujer servicial)

-         Jesús perdido en el Templo (Lc 2, 41-51) (Madre que se preocupa por su hijo)

-         Las Bodas de Caná (Juan 2, 1-11) (Atenta a las necesidades de los demás)

-         María, mujer de oración (Hechos 1, 14) (La oración, modo de estar en contacto con Dios)

-         María, testigo de la Resurrección (Mateo 28, 1-10)

Para el desarrollo de la dinámica, es aconsejable dividir a los juveniles por parejas o en grupos de tres para que puedan leer el pasaje que les ha tocado y extraer de la lectura una actitud característica de María en ese caso y cómo ven reflejada esa actitud en el campamento. Se les reparte un papel con la cita para que la busquen ellos, o bien, se les proporciona la lectura (ver Anexo 4). Una vez que hayan trabajado en pequeños grupos la lectura (hayan sacado la principal o las principales actitudes de María en ese momento concreto y lo hayan relacionado con distintas actitudes que ven en el campamento), se vuelven a reunir todos y cada pareja o grupo de tres cuenta la lectura que le ha tocado, el valor o la actitud de María que destacan y cómo ven ellos esa actitud reflejada en el campamento.

Otra posibilidad es hacerlo todos juntos. Escoger alguna de las lecturas o un par de ellas y analizar entre todos las actitudes de María en esos casos concretos y identificar esa actitud/actitudes dentro del campamento.

Conclusión de la dinámica:

La clave de la santidad de María es su compromiso con Dios. María está completamente disponible para lo que Dios quiere de ella. Tiene sus dudas, no es que lo entienda todo desde el principio, pero confía en Él. María comparte con su prima la alegría del embarazo. Está siempre dispuesta para servir al prójimo y atender las necesidades de los demás. Son estos pequeños detalles, pero a la vez, muy importantes, los que convierten a María en un modelo a seguir. En nuestro día a día también nos encontramos con situaciones en las que los pequeños detalles tienen una importancia fundamental.

 

3 .Compromiso o expresión de la Fe

Acción de gracias: “He ahí a mi madre”

Al acabar el grupo, cada uno de los juveniles escribe en el papel el nombre de su madre y algo bueno que les llame mucho la atención de sus madres. Una vez que terminen, el responsable del grupo recoge los papeles y los vuelve a repartir de modo que a cada uno le toque el nombre de la madre de otro, para que den gracias por la madre de cada una de las personas del grupo. Una posible forma de terminar este grupo sería en la Capilla, con esta Acción de gracias por cada una de las madres. O bien, que los juveniles a lo largo del día, se acerquen a la capilla y den gracias por la madre de la persona que les haya tocado.

 

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ANEXO I

ANEXO II

ANEXO III

ANEXO IV

 

cajón de recursos

canción

dinámica

imagen

cuento

Diego Ernesto

Domingo Savio