día 3
Como Juan: "vivir unido a Jesús"
DIEGO ERNESTO
PALABRAS DE DIEGO ERNESTO
SOBRE LA ORACIÓN Y LA EUCARISTÍA
Él nos busca y nos ha traído aquí; parece que hemos venido por nuestra iniciativa, pero nos ha traído Él, que no puede vivir si le faltamos. Es
verdad que está siempre con nosotros, pero hay momentos y momentos entre los enamorados, y Él está tan enamorado que no puede vivir sin su cita con nosotros.
¿Qué quiere decir que la vida cristiana no consiste en «oración»?
Que no consiste en que te busques unos ratitos de oración y te contentes con eso, porque tú eres un adorador en espíritu y en verdad; eres un contemplativo las veinticuatro horas del día, aun durmiendo eres contemplativo y adorador…es amor que Dios te comunica. Tienes que abrirte a ese amor, que te hará activo y comprometido…La oración es un regalo constante de Dios, aunque tengas que poner algo de tu parte…en los sacramentos, todo lo que es oración litúrgica es la forma especial que tiene Dios de introducirnos en Él; y está totalmente complementada con la oración privada; no se contraponen sino que están unidas y son una sola cosa…
Ya vemos algo que podemos hacer: leer la Biblia es una de las cosas más maravillosas que podemos hacer en la oración, aunque a veces te parezca que no haces nada más que leer y que no la entiendes porque no has hecho cursillos de Biblia. No te importe, léela, es la Palabra de Dios viva…Por eso, en la oración tengo que alabar a Dios con la postura, con la palabra, con el cuerpo. La primera oración en importancia es la Eucaristía, pero ella sola no basta, hay que orar en privado y hay que orar en comunidad, y con la Biblia en todo.
Los efectos de la Comunión son los más grandes: la unión perfecta contigo, mi Dios humanado, y la infusión de la gracia y las virtudes;
Si te amo no puedo tener mayor alegría sino uniéndome a ti en donde estás más presente, Jesús eucarístico.
Jesús, tú eras, ante todo, un Hombre de oración, todos se daban cuenta. Te veían orar siempre y ¡de qué forma! Por eso tus discípulos te dijeron un día: Señor, enséñanos a orar (Lc 11, 1), y enseñaste a orar a tus discípulos. Y nos
enseñaste con tus palabras maravillosas, pero más aún con tu vida.
Enséñame, Jesús, una faceta importantísima de la oración: la oración comunitaria; con alegría, con espontaneidad, con sencillez, con mis cantos, con mis gestos, con mis alabanzas…He de dejar que el Espíritu Santo me llene con sus dones y carismas…
He de llamar a María, invocarla, pues ella debe estar
presente siempre en la invocación del Espíritu Santo.