día 3
Como Juan: "vivir unido a Jesús"
Palabras clave: Santidad = Felicidad, unión con Cristo, orar, vida interior.

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EQUIPO
Comenzaremos el equipo con un cuento que nos introducirá en el tema del
día; después del diálogo pasaremos a la lectura de la Biblia donde Jesús
nos anima a vivir unidos a Él; finalizaremos el equipo invitando a los
niños a fijarse un compromiso para seguir unidos cada día más a Jesús. CUENTO: La araña distraída. Una hermosa mañana de septiembre, algunos hilos de araña, fulgentes
como seda, flotaban en el aire. Venían de lejos e iban lejos. Unos de ellos aterrizó en lo alto de un árbol y el aeronauta, una
pequeña araña amarilla y negra, abandonó su ligera nave y fue a las
hojas. No le pareció adecuado el lugar. Descendió, pues, hasta un gran
seto espinoso. Aquí había ramas y tallos en abundancia para hacer su
tela. Y la araña se puso inmediatamente a la labor, de modo que el hilo
por el que había bajado sostuviese la parte superior de su trabajo. Hilo a hilo, nudo tras nudo, la tela se hizo bellísima. Moscas y
mosquitos caían allí en abundancia. Con el rocío de la mañana, los hilos
parecían collares de brillantes. La araña se sentía orgullosa de su obra
maestra. Trabajaba en ella desde la salida del sol hasta la noche; se
había hecho toda una señora, fuerte y robusta. Poseía la telaraña más
hermosa y rentable de todo el bosque. Pero un día se despertó de mal humor, o quizá se levantó de la cama
con las cuatro patas al revés. Dio una vuelta por su tela buscando algún
mosquito que desayunar y no encontró nada. La noche anterior había
helado; lo cual aumentó su mal humor. En el aire no quedaba ni una
mosca. Inspeccionó la tela para hacer tiempo, estiró algún que otro hilo
dado de sí y, gira que te gira, terminó por ver un hilo extraño, que a
primera vista quedaba suelto. Parecía que iba hacia las nubes. Cuanto más lo miraba, más nerviosa
se ponía. « ¡Vete tú a saber», pensó, « si por ese hilo no vienen algunas
listillas y se comen mis presas! ». «Es un hilo inútil que no sirve para
nada», rumiaba para sus adentros. Y con un golpe seco de sus robustas mandíbulas lo cortó. Toda la tela se vino abajo, como un ligero paño húmedo, y la envolvió
por completo. Demasiado tarde se acordó la pobre de que, un sereno día
de septiembre, había bajado por él y lo útil que le había sido,
precisamente aquel hilo perdido, para tejer y agrandar su telaraña. Para la reflexión y el diálogo: La oración no es método ni técnica; es un estilo de vida. Es mucho
más que hacer peticiones a Dios, es hablar con nuestro Padre contándole
nuestras ideas y sentimientos, aprehensiones y dudas, problemas y
protestas. Incluye la confesión del propio pecado, la adoración,
alabanza y acción de gracias. Orar es realmente vivir con Dios. Es una relación profunda, mes a
mes, año tras año, Dios va transformando nuestro modo de pensar,
nuestras actitudes, nuestra conducta… En el cuento se habla de un«amarre » importante. La oración es el
«hilo que pende de lo alto », de la araña distraída. La oración es ese
hilo directo con Dios: nos pone en contacto con Él, un contacto
importante para nuestra vida. Nuestros días son los hilos de la tela que
tejemos constantemente: trabajo, colegio, diversión, familia,
sueño,…todo ello, sin aquel hilo hacia lo alto, (que es nuestra relación
con Dios hecha oración) se expone a no ser más que una tela sin sentido. ¿Cuáles son los hilos de nuestra tela? ¿Podemos decir cuales son?
¿Está el hilo que viene de arriba? ¿Cuándo actuamos en la vida como la
araña distraída? A continuación podemos invitar a uno de los niños a que lea la
lectura de la Biblia: Lectura de la Biblia. ( Jn 15, 1-8) «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento
que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para
que dé más fruto. Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os
he anunciado. Permaneced en mí, como yo en vosotros. Lo mismo que el
sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid;
así tampoco vosotros si no permanecéis en mí. Yo soy la vid; vosotros
los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto;
porque separados de mí no podéis hacer nada. Si alguno no permanece en
mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen,
los echan al fuego y arden. Si permanecéis en mí, y mis palabras
permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y lo conseguiréis. La
gloria de mi Padre está en que deis mucho fruto, y seáis mis discípulos. Para la reflexión y el diálogo: Jesús es la vid verdadera, los que creen en Él son los sarmientos, y
el Padre es el viñador de esta gran cepa. Quien permanece unido a Dios encuentra el auténtico sentido de su
vida. Jesús, no sólo nos da la respuesta, sino que también, nos dice
cómo encontrarla: hemos de escuchar su palabra, acogerla y hacerla vida.
Todo ello se realiza por medio de la oración, del trabajo cotidiano
(ofrecido con amor y alegría), de la caridad y del servicio a los demás. Dios no nos pide nada extraordinario, nada fuera de lo común, sino en
hacer las cosas cotidianas, desde el amor y la alegría. Compromiso: El responsable invita a los niñ@s a que escriban su compromiso de
cómo unirse más a Jesús en el racimo de las uvas. Para que este compromiso sea fructífero tendrá que pegarse en la vid,
ya que nuestros frutos nacen de la unión con Jesús.
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cajón de recursos
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