día 2
Como Teresa: "cuidar los pequeños detalles"
CUENTO
CUENTO
LA SOPA DE PIEDRAS
En un pequeño pueblo, una mujer se llevó una gran sorpresa, al ver que había llamado a su puerta un extraño, correctamente vestido, que le pedía de comer.
-Lo siento, dijo ella, pero ahora mismo no tengo nada en casa.
-No se preocupe, dijo amablemente el extraño. Tengo una piedra de sopa en mi
cartera, si vd. permitiera echarla en un puchero muy grande, yo haría la sopa
más exquisita del mundo.
A la mujer le picó la curiosidad, y fue a contarlo a los vecinos. Cuando el agua
rompió a hervir, todos se habían reunido. El extraño, dejó caer la piedra, luego
probó una cucharada y exclamó: deliciosa. Lo único que necesita es unas cuantas
patatas.
-Yo tengo alguna, gritó una mujer, y en pocos minutos regresó con una gran
fuente que fueron derechas al puchero. De nuevo volvió a probar el brebaje y
añadió pensativo: si tuviésemos un poco de carne, haríamos un cocido de lo más
apetitoso.
Otra ama de casa salió zumbando y regresó con un gran pedazo de carne que
introdujo en el puchero. Cuando volvió a probar, puso los ojos en blanco y dijo:
¡ah!, que sabrosa, pero si tuviéramos unas pocas verduras sería perfecto.
Una de las vecinas corrió a casa y regresó con una cesta llena de cebollas
y zanahorias. Después de introducirlas, el extrañó la probó y autoritario, dijo:
sal, al punto la dueña de la casa proporcionó dicho ingrediente.
A continuación el extraño dio otra orden: ¡platos para todo el mundo!. La gente
se apresuró a buscar platos y algunos trajeron incluso pan y frutas.
Se sentaron todos a disfrutar de la espléndida comida, mientras el extraño repartía abundantes raciones de su increíble sopa. Todos se sentían extrañamente felices mientras reían, charlaban y compartían por primera vez su comida.
En medio del alborozo, el extraño se escabulló silenciosamente, dejando tras de sí la milagrosa piedra, que ellos podrían usar siempre que quisieran hacer la sopa más deliciosa del mundo.