día 2
Como Teresa: "cuidar los pequeños detalles"
Palabras clave: Santidad = Felicidad, crecer, detalles, sencillez.

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EQUIPO
EQUIPO BÁSICO DÍA 2: Como Teresa: "cuidar los pequeños detalles" 1. Partir de la vida En este día vamos a trabajar con los niños el
significado de la felicidad cristiana, tomando a Teresita como modelo.
Partimos del supuesto de que todos queremos ser
felices, pero ¿qué creen ellos que es ser feliz y cómo se consigue eso
de ser felices? ¿Sois felices o queréis ser felices? Para empezar, podemos hacer una lluvia de ideas,
contestando estas preguntas directamente, dirigidos por el responsable,
o contestándolas por escrito (si en el grupo hay poca iniciativa a la
participación). Si se decide hacer por escrito, una opción sería
repartir tarjetitas o papeles con caritas tristes y alegres, y dar un
tiempo para escribir por detrás motivos de felicidad y de tristeza,
respectivamente, y después ponerlo en común. 2. Iluminación de la fe Una vez definida por ellos la felicidad el
responsable hará una breve introducción de la vida de Sta Teresita. Es
el primer día que vamos a hablar de esta santa en el campamento. Contará
quién es, algunos datos de su vida, y cómo para los cristianos la
santidad es igual a la felicidad. Con la vida y espiritualidad de
Teresita, intentaremos que los niños comprendan que la santidad no
depende de las cosas "grandes" que hagamos sino del cuidado que pongamos
en cada detalle de nuestra vida. No se trata de hacer cosas
extraordinarias sino de hacer extraordinariamente bien lo ordinario de
cada día. Estos breves datos de su vida nos pueden servir
como resumen: Teresita es una santa de nuestro tiempo, reciente.
Vivió y murió hace poco más de un siglo, en Francia. Era la menor de
una familia de muchos hermanos. En aquella época era normal que los
niños pequeños murieran por muchas enfermedades, y se murieron antes
de que ella naciera varios de sus hermanos. Finalmente eran cinco
hermanas: María, Paulina, Leonia, Celina y ella. Todas fueron
monjas. Su madre se murió cuando ella tenía sólo cuatro años, pero
la recuerda bien y recuerda bien aquellos días. Ella, muy jovencita
(15 años), gracias a un permiso del papa, pudo entrar en el Carmelo,
donde estaban varias de sus hermanas y allí estuvo hasta que se
murió, también muy joven, con sólo 24 años. En su vida en el
convento se dedicaba a rezar, a las labores propias del convento,
ser cartea con misioneros de otros países, y los últimos años de su
vida escribe una especie de biografía, donde quedan recogidos todos
sus recuerdos, todas sus oraciones y cómo era su relación con Dios. Como ejemplo de la sencillez con que la que Teresita
vive su relación con Dios, y lo "fácil" que ve ella eso de ser santa,
podemos leer y explicar una, alguna o todas estas frases de sus Obras
Completas, que ella misma escribió, con las que aprendemos de ella la
importancia en los pequeños detalles: se compara con algo tan sencillo
como una florecilla, se siente única, débil y pequeña ante Dios, siente
que Dios también es pequeño, y no le pide grandes acciones, pequeños
gestos y detalles, deseo de santidad, todo se resume en amar… - Así como el sol alumbra los cedros y al
mismo tiempo cada florecilla en particular, como si solo ella
existiese en la tierra, del mismo modo se ocupa el Señor
particularmente de cada alma, como si no hubiera otras. - Escribo la historia de la florecilla
cortada por Jesús. - Sí, yo me considero dichosa al sentirme
débil y pequeña en vuestra presencia, y mi corazón vive así en
completa paz. - No puedo tener miedo a un Dios que se ha
hecho tan pequeño para mí. - Jesús no me pide grandes acciones, sino
solamente el abandono y la confianza. - La perfección se me hace fácil; veo que
basta reconocer la propia nada y abandonarse como un niño en los
brazos de Dios. - No, no me creo una gran santa. Me creo una
santa muy pequeñita. - El único modo de hacer rápidos progresos en
el camino del amor es permanecer siempre pequeña. - No quiero ser una santa a medias…. Yo
escojo todo lo que vos queréis… - … no le agradaba a Teresita, pero se
guardaba muy bien de protestar, porque había adquirido la buena
costumbre de no quejarse nunca, ni siquiera cuando le quitaban
lo que era suyo o cuando la acusaban injustamente. En este
último caso, prefería callarse y no excusarse … Si no queremos profundizar tanto en la vida o
espiritualidad de Teresita, ni utilizar estas frases podemos poner como
ejemplo de entrega, de darse, de ofrecer todo lo que se tiene y de
sencillez, a la pobre viuda del Evangelio y su ofrenda. (Lucas 21, 1-4;
Mc 12, 41-42): Ofrenda pobre viuda: Un día Jesús fue al Templo de Jerusalén y se
sentó frente al gazofilacio (caja en que se recogían las
ofrendas del templo y que hoy serían los cepillos para las
limosnas) y observaba cómo la gente echaba monedas. Vio a muchos
ricos que depositaban mucho dinero. En esto, vino una pobre
viuda y echó dos moneditas de muy poco valor. Entonces llamó Jesús a sus discípulos y les
dijo: "Os aseguro que esta pobre viuda ha dado más que todos los
demás que echaban dinero en la caja. Pues los otros tienen
dinero suficiente, más incluso de lo que necesitan, y han dado
sólo de lo que les sobraba. Ella, en cambio, sufre necesidad y
precisa hasta el último céntimo y, sin embargo, ha ofrecido todo
lo que tenía. Ha echado todo el dinero que tenía para vivir". 3. Compromiso o expresión de la fe Tomando a Teresita como ejemplo de crecimiento y
trabajo personal en el autocontrol, la oración, la relación con Dios, la
sencillez y humildad, la santidad, trataremos en este día la importancia
de crecer como personas a través del cumplimiento de nuestras
responsabilidades: estudios, familia, el centro MIES al que
pertenecemos… viendo cómo todo esto nos conduce a ser más felices. Cada
niño puede marcarse uno de estos terrenos para trabajar o centrarse en
algo concreto, en algún pequeño detalle, en el que se haya dado cuenta
que se aleja de Dios porque no le hace feliz, y ponerse el reto delante
de todos sus compañeros de tienda y responsable, de mejorar o cambiar
eso que le impide crecer. Al ponerlo en común los compañeros se podrán
ayudar y recordar estos retos que se han propuesto. Ej. No me como la comida del campamento porque no me
gusta, y cada día tengo una discusión y un enfado con mi responsable,
con lo que al final todos los de la cabaña terminamos peleados, se meten
conmigo y me quedo castigado sin pan con nocilla, sin fútbol o sin
piscina, que es lo que me gusta. Esto no me hace feliz, ni mucho menos.
Para ser más feliz le pido a Dios que me ayude a hacer un esfuerzo y
probar esa comida que no me gusta, diciendo que me sirvan muy poco, para
que no me sobre y haya que tirarla.
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